Septiembre del 2005


Adios al espíritu de Porto Alegre? (Una propuesta de debate)

Publicado en General el 16 de Septiembre, 2005, 19:10 por Josemariadelgado
Adios al espíritu de Porto Alegre? (Una propuesta de debate)

Jose María Delgado.

 

Dicho de otro modo: ¿se desvanece el movimiento antiglobalización o alterglobalización? ¿se disuelve acaso ante la constatación del fracaso cosechado por el esfuerzo inicado en Seattle - con la simbólica insurreción zapatista como referente no lejano - cuya fuerza y extensión vendría  explicada precisamente por su caracter presentista y antiutópico? lo que es tanto como afirmar que su fecha de caducidad ya estaría inserta en su naturaleza. Y conste que no es esta una critica: la vida y la salud de millones de personas dependen de acciones urgentes de solidaridad internacional, ese es el punto de vista de las ONGS, en principio correcto, - si bien, parcial - en ese sentido las "alternativas" desde el 0'7% a la Tasa Tobin, la cancelación de la deuda externa, se hallan tan justificadas como volátiles son, al tiempo que con el paso de los años y la constatación de que nada se adelanta en su consecución, mantenerlas en candelero pretendiendo obviar con ello una critica anticapitalista, la formulación de alternativas transitables, si bien de manera consciente de que se instalan en los territorios de la militancia "crónica" - y ya no, "aguda", volátil y con fecha de caducidad - en pos de Utopía a la que acaso no sabremos si podremos llamar Socialismo pero sobre cuyos ejes vertebradores y exigencias ineludibles poca polémica habría de generar.

 

Para acometer este somero inicio de lo que pretende ser una reflexión colectiva he debido convencerme primero en modo alguno de su justificación y necesidad (pues me consta que no pocos activistas en Re(d)forma así y fuera de aquí, lo piensan, o lo intuyen) cómo de neutralizar en lo posible lo que de performativo pueda haber en esta reflexión y en sus conclusiones, caso de llegar a obtenerlas, esto es de no contribuir con ella misma a la disolución y la crisis.

 

Si es exitoso, el debate, la probable constación, la certidumbre de haber llegado al final de un ciclo de luchas - al menos en España - estaría parcialmente paliada y con ello "salvariamos los muebles" (y por tanto disponibles para nuevas singladuras que ya se están prefigurando, y de la que abajo diré algo) si fueramos capaces de averiguar las razones de tal fracaso, el plano o escala en que se produce (global, local), los bloqueos implícitos que lo hacian inevitable (la hasta no hace mucho tan celebrada inconcreción, ambigüedad, paradojas, concierto de grillos que encontraba en la biodiversidad de la naturaleza algo mas que metáfora acredidativa), por citar la no menor de ellas, de tan suicida indefinición o indeterminación, como es la de no haber aclarado si se está por otra globalización o meramente contra la Globalización, contra esta de signo neoliberal y potencialmente contra cualquier otra, en la medida en que lo que la caracterizaría en cualquier supuesto sería su caracter universalista y disolvente de soberanías y particularismos.

        En un reciente artículo Vidal Beneyto ("Efectos perversos de la multiculturalidad" El Pais, 3-9-2005) constataba  que en respuesta a la uniformización homogeneizadora que la globalización impone se reaccionó en no pocas circunstancias "revindicando el derecho universal a la diferencia y el primado de la diversidad cultural en sus múltiples manifestaciones desde la excepción cultural en la perspectiva de las políticas públicas hasta la condición intrínsecamente multicultural de los colectivos sociales", paralelamente registra el "renacimiento del universalismo en su doble versión de los Derechos Humanos y del ideal republicano" por el que indisimuladamente apuesta al afirmar: "Por lo que el único modo de evitar el riesgo mayor de la fragmentación y las rivalidades generadas por la diversidad es su inscripción en lo que Dominique Schnapper llama una comunidad de ciudadanos solidarios, cuyo elemento fundador es la conciencia de su común pertenencia"

    Ahora bien, que duda cabe que la "multiculturalidad"  a la que Vidal Beneyto formula serias objeciones, es solo un aspecto mas de la apuesta de ese "universalismo de los Derechos Humanos" que si tomamos en cuenta, siguiendo a Perry Anderson - " Internacionalismo: un breviario" - que históricamente el internacionalismo, los tan variados como de distinto signo "Con independencia del sentido que se le otorgue, el significado del internacionalismo depende, como es lógico, de una concepción anterior de nacionalismo, ya que aquél sólo tiene aceptación como construcción secundaria que hace referencia a su contrario" , entonces no cabe duda que esta corriente "internacionalista" se haya bien lejos de cuestionar la globalización neoliberal como no sea en clave populista, soberanista o de reacción cultural-identitarios, llevando así viento a las velas de los movimientos neopopulistas, comunitaristas o abiertamente nacionalistas. En este sentido resulta particularmente irritante que la reacción soberanista a la globalización neoliberal se instale al interior de las lineas de fuerzas que la globalización imperial dirige al vaciamiento, debilitamiento, fragmentación (el Irak ocupado, antes laico y unido, y hoy forzado a dividirse en entidades territoriales en función de las divisiones religiosas y étnicas es paradigmático) de los estados, especialmente de los plurinacionales, generando el nuevo fenómeno - producto directo, mas que subproducto, de la globalización neoliberal - de la aparición de nuevos "Estados Inviables" en Asia, Africa, y entre los fragmentos de la que fué Yugoslavia como en la antigua URRSS, vórtice que toca igualmente de lleno a América Latina.  

    Cabe entonces tratar de conocer que papel ha jugado en la lucha anti/alterglobalizadora el lado bueno, por así decirlo, la componente "progresista" que ha funcionado como avalista del intervencionismo imperial - en el sentido  que Negri da a la noción de Imperio, esto es a su caracter relativamente desterritorializado, lo que equivale a designar los centros de poder del capitalismo financiero -   o impulso globalizador, dicho de otro modo como nos han vendido la justificación de violentar la soberanía de los estados (tal como el derecho internacional público venía tradicionalmente definiendo desde Grotius y la Paz de Westfalia) en nombre de la preservación de la Paz, la Democracia, y, sobre todo y especialmente de los Derechos Humanos.

 

En este sentido: ¿puede decirse que mas que entre radicales y moderados o entre alternativos/revolucionarios y reformistas la distinción básica y explicativa sería la de que se da entre republicanos universalistas ("fríos", laicos, ahumanistas) y populistas internacionalistas ("calientes" armados con los DDHH y los derechos de "tercera generación") herederos estos ultimos del sincretismo antiimperialista y de la teoria de la Dependencia de Amin, Frank, etc.

La distinción  entre radicales y moderados o reformistas se produciría al interior de cada uno de estos dos grandes grupos. En el primero ATTAC y algunos movimientos u ONGDS locales frente/junto al radicalismo autonomista libertario o comunista - "negrista" - con el EZLN en su centro, en el segundo un amplisimo espectro de movimientos mas o menos vinculados a la tierra, identitarios, tradicionalmente vinculados (yo ignoro en que medida) a la Acción Global de los Pueblos y secundados por los trotskistas enganchados de manera suicida a famoso derecho de autodeterminación de los pueblos (?) y con los movimientos u ongs inspirados o bajo el paraguas de la doctrina social de la iglesia católica en su sector o facción moderada.

 

Otra linea de debate es la Guerra, la de Iraq, Afganistán y la de Kosovo al menos. Y por aquí interrogarse nada retóricamente: ¿ha sido un error la teoría de la Guerra Global Permanente que algunos hemos secundado con entusiasmo y que nos eximia de preservar y no mezclar o confundir la lucha contra la Globalización neoliberal y la lucha contra la guerra de Iraq?

 

Item mas: ¿ha resultado beneficiosa o puede y debe llegar a serlo la ruptura del movimiento del movimiento entre siísta y noístas en torno a la constitución europea? ¿es mera cuestión de buena volutad la de echar pelillos a la mar - a la fecha - por esta fractura o sensu contrario ha puesto en evidencia diferencias intolerables en torno al neoliberalismo que se hallaban ocultas? justo las que existen entre el propósito posibilista de "gobernar la Globalización" según criterio de la Internacional Socialista y el de combatirla frontalmente.

 

Otrosí: ¿ha funcionado en España una cierta abducción - que asimismo hay que explicar - de los activistas del movimiento por la "Gran Politica" o politica parlamentario-institucional?

 

Y para finalizar: ¿acaso volvemos al reino del 0'7 y a la oenegeización del movimiento?

 

Y aún todavía: ¿que perspectivas de luchas se vislumbran en le combate contra la precariedad?

 

 Con el fiasco de Lula y las trampas corrompedoras de la democracia representativa en la sociedad de mercado y espectáculo, que debe estar teniendo un efecto catastrófico, en América latina especialmente: hay lugar como para afirmar que sí, en efecto, Otro mundo es Posible no es cosa de mañana. Por donde la Utopía vuelve por sus fueros

 

 

MENSAJE DE BIENVENIDA

Publicado en General el 14 de Septiembre, 2005, 18:43 por Josemariadelgado
A todos los lectores y seguidores de Re(d)forma en Serio:
Os damos la bienvenida a este Blog, con el que pretendemos facilitar la comunicación entre todas las personas que deseen transferirse ideas, conocimientos, emociones o simplemente comentarios a lo que se va insertando en la web de Re(d)forma o sobre cualquier otro asunto que estiméis pertinente y que sea coherente con el ideario Re(d)formador y que contribuya a "otra forma de construir discurso político de izquierdas" y de hacer política pero "NO la política elitista" sino aquella 

"Que busca soluciones reales a los problemas sociales cotidianos; la que persigue la igualdad social; la que continúe desarrollando marcos de libertad plenos donde se conquisten los derechos humanos; la que, sin menoscabo de la libertad, no olvide la búsqueda constante de mecanismos sociales que la hagan posible; la que trate de dar respuesta a las demandas de una ciudadanía inmersa en profundos cambios sociales, acelerados por los fenómenos de globalización cultural, social y económica."

El contenido del Blog, como sabréis, trasciende al intercambio de las listas de correo en tanto que, guardando la esencia de éstas, permite la visualización "global" por cualquier visitante internáutico. Ese es el reto y la ventaja que ahora asumimos con todas las consecuencias. Y lo decimos así, porque también asumimos el riesgo de las desventajas: no hay privacidad en los intercambios (en cierta medida, sin embargo, y a voluntad del emisor de un mensaje, puede guardarse el anonimato con sólo utilizar un pseudónimo) o no hay constancia (fidedigna) de quién emite el mensaje. Y esto tiene sus desventajas que a nadie se le escaparán.
Pero pensamos que vale la pena este salto cualitativo en el espacio digital, SIN RED, para facilitar una comunicación mayor con nuestros lectores que contribuya a construir una visión política 

"basada en la interdependencia de los actores ubicados en nodos y no en pirámides de subordinación jerárquica que, interactuando a través de flujos comunicativos, influyen sobre los demás desarrollando sus capacidades y proyectos"

Leyendo vuestros mensajes, a partir de ahora los nuestros, y estimulando la comunicación en este entorno digital, en este marco que es la web, pensamos que estamos contribuyendo a la política con la que nos sentimos identificados que  

            "trata de reapropiar para la ciudadanía los espacios de debate y reflexión"

y  hacer posible un mejor conocimiento entre todas aquellas personas que nos sentimos o identificadas plenamente con Re(d)forma en Serio o próximas a su ideario, en el que, como recordaréis
            "abogamos por las necesarias reformas democráticas que conduzcan a la ciudadanía a la re-apropiación de de las señas esenciales de la Democracia en España, hoy secuestradas",
para lo que, como podréis comprobar, esperamos seguir contribuyendo
        "en cuantos foros podamos, y desde nuestro medio de expresión genuino, esta página, al debate ciudadano en torno a la regeneración / refundación de la democracia en España". 
Utilicemos el Blog y enriquezcámonos con los conocimientos compartidos. Salud y bienvenida.
                                                RE(D)FORMA EN SERIO
Nota imprescindible de reconocimiento: Gracias a Luis y a JoseMaría, sin cuya ayuda y esfuerzo este Blog no habría visto la luz.

¿Puede el termino "Rojo" considerarse incluído bajo el concepto "Genocidio"?

Publicado en General el 13 de Septiembre, 2005, 13:45 por Josemariadelgado

Genocidio

De Wikipedia, la enciclopedia libre.

Se entiende por genocidio el dar muerte de forma deliberada a un grupo de personas por motivos de etnia, nacionalidad, raza, religión, política u otras causas.

La palabra genocidio fue creada por Raphael Lemkin, judío de Polonia, en 1944, de las raíces genos (palabra griega que significa familia, tribu o raza) y -cidio (del latín -cidere, forma combinatoria de caedere, matar). Lemkin luchó para que las leyes internacionales definiesen y prohibiesen el genocidio, lo que se consiguió en 1951.

Se ha debatido mucho la verdadera definición de la palabra genocidio. Adversarios han insistido en que el sentido de la palabra debería incluir las masacres de algunos gobiernos, a pesar de que la ley internacional tiene un alcance más estrecho, y discuten el que esta definición limitada pueda significar la expiación de los gobiernos totalitarios, que, según sus datos, llegaron a matar a más de 100 millones de sus propios ciudadanos durante el siglo XX.

Otros grupos insisten en que la palabra debe ser utilizada sólo en el sentido que le da la ley internacional, que limita el significado a grupos "nacionales, étnicos, raciales o religiosos", incluso si así quedan excluidas algunas masacres.

Véase también:

Socialismo en clave posmoderna

Publicado en General el 13 de Septiembre, 2005, 9:31 por floreal

Construir un nuevo modelo cultural
Socialismo en clave posmoderna
por Rigoberto Lanz*

Lo que ha sido planteado hasta aquí (ver los números de Junio y Julio de la revista Question) nos permite situar las líneas de horizonte donde deben ser debatidos los problemas del socialismo. Hay allí suficientes elementos de análisis (todos ellos controversiales y fuertemente matizados por el terreno desde donde son formulados) que permiten ahora perfilar los contornos propiamente políticos de un proyecto alternativo de civilización.

 Red Voltaire http://www.voltairenet.org/article127153.html


12 de septiembre de 2005

"Siempre es más fácil proclamar que se rechaza que rechazar realmente".

Jean-Paul Sartre

 

 

A sabiendas de que existen planos y territorios de distinta naturaleza en cualquier enunciado de "socialismo". Es decir, la dimensión política es sólo uno de muchos otros vectores que entran en juego en la formulación del carácter de la sociedad por la cual vale la pena batirse.

Las relaciones de dominación son el asunto

Es probable que usted no cuente con un "modelo" de la sociedad por la que lucha. Es posible que su "maqueta" de sociedad deseada no contenga todos los elementos que deberían estar. Podría ser que sus sueños de "sociedad feliz" no convenzan del todo a los espíritus exigentes que demandan precisiones. Pero si usted tiene suficientemente claro contra qué (contra quién) se bate, tenga la certeza que lleva más de la mitad de la pelea ganada. En este punto no cabe vacilar: se trata de torcerle el cuello a la lógica de la dominación que está instalada en todas las relaciones, en todas las prácticas y discursos, en todos los aparatos e instituciones, en todos los sistemas de representación.

Es ese el punto de partida de una visión verdaderamente subversiva, es decir, que se propone deconstruir en su raíz el sentido mismo instalado en los tuétanos de la sociedad. No hay revolución que valga si no se disuelven las lógicas de sentido que fundan la dominación. No hay cambio que valga si no se transfiguran los contenidos de las prácticas y discursos que están en las fundaciones de la civilización del capital.

La revolución es precisamente contra la lógica de la dominación. He allí la primera regla de una sensibilidad efectivamente transformadora. Sensibilidad sin la cual ocurre lo que ya conocemos en la tragedia de los "socialismos" burocráticos: las mismas relaciones de dominación recubiertas con la coartada de la revolución. Que esta desgracia haya ocurrido de esta manera no se debe a la "traición" de un espíritu maquiavélico que se infiltró en la fila de los buenos. Ello es sencillamente el testimonio de la enorme dificultad de desinstalar mentalidades, pulverizar sistemas de valores, abolir representaciones (cognitivas, éticas, afectivas, estéticas).

El cambio cultural que supone la irrupción de un proceso civilizatorio de nuevo tipo son palabras mayores. Esto queda muy lejos todavía de planes de gobierno, de estrategias de gestión y esquemas de transición, que siendo insoslayables en el terreno práctico de los procesos políticos de cambio, son al mismo tiempo el gran distractor para que las transformaciones verdaderas nunca lleguen. !Cuántos gobiernos de izquierda se consumen en la administración de la sociedad heredada sin poder colocar siquiera una pequeña marca que indique una mutación socio-política y socio-cultural irreversibles!

Si de lo que se trata es desmontar las relaciones de dominación donde quiera que estas aparecen (y aparecen por todos lados) entonces debemos dar el siguiente paso: identificar en las distintas esferas la cristalización de esta lógica, visualizar en cada dimensión de la sociedad la manera como se expresa esta racionalidad dominante, en fin, dotarnos de la "caja de herramientas" pertinente que nos permite detectar en cada ámbito la materialización de esta lógica de la dominación.

Desde luego ese no es un ejercicio simple de poner una etiqueta aquí y otra etiqueta allá. Tampoco una labor de erudición reservada a unos "sabios" que van por el mundo provistos de su personal detector de dominación. Estamos aquí en el corazón de un descomunal desafío intelectual que se ha saldado permanente con derrotas y frustraciones: el pensamiento de la izquierda ha sido históricamente incapaz de desembarazarse del paradigma epistemológico heredado.

Es ya proverbial el síndrome del aguerrido compatriota que entrega su vida con heroica valentía contra el imperialismo, y al mismo tiempo, está lleno de taras epistemológicas, de visiones reaccionarias en el terreno estético, de comportamientos insólitos en su vida de pareja, etc. Ello no es para nada casual; se juega allí la evidencia de los desafíos de una revolución verdadera, es decir, que trastoque la lógica de sentido que funciona eficazmente en todos los planos de la vida.

¿Cómo pude ser pensada la dominación con un pensamiento dominado? ¿Cómo puede ser erradicada la dominación con individuos dominados? ¿Cómo puede hacerse una revolución con modos de pensar y con prácticas que reproducen lo que se quiere transformar? He allí el nudo de estas tensiones que aparecen en la vida cotidiana, en el quehacer de millones de camaradas que militan con la mayor entrega en la compleja tarea de producir cambios que expresen el ideal emancipatorio de una sociedad radicalmente libre.

En el terreno particular de lo político aquella mezcolanza tiene efectos especialmente perniciosos: sea que el pensamiento crítico reproduce la racionalidad de la ciencia política normal (con lo cual se inhabilita para mantener consistentemente una crítica del orden vigente), sea que la izquierda ejercita funciones de gobierno ocupando los aparatos del viejo Estado (agotándose en el dilema de tener que producir resultados inmediatos y visibles para la gente y al mismo tiempo demoler la cultura organizacional heredada). El resultado más frecuente de esta dialéctica es la anulación de la capacidad de transformación por efecto de la reproducción de la poderosa inercia del pragmatismo, de las urgencias de la práctica cotidiana, de la complejidad misma de los procesos políticos.

Los nuevos contenidos de una política libertaria

En Venezuela y en la región latinoamericana están coincidiendo dos macro-fenómenos que no suelen marchar juntos: por un lado, las reelaboraciones del pensamiento político tradicional que ha entrado en una profunda crisis; por otra parte, la ebullición de nuevas emergencias políticas que han puesto en jaque las viejas fórmulas de reproducción del poder. Esta convergencia puede acelerar los procesos de reformulación teórica que van a la base misma de las maneras de entender el espacio público.

Conectándose con otros ámbitos de la sociedad con los que debe existir una razonable coherencia, el nuevo espacio público ha de ser –en su propia definición—la cristalización de relaciones sociales liberadoras, expresión de las rupturas que van generándose en todos los nudos de dominación que están soldados en la vida productiva, en las relaciones afectivas, en los espacios típicos de la escuela, la medicalización del cuerpo y los intercambios simbólicos vehiculados por la cultura. El espacio de lo político es de igual manera un ámbito privilegiado para la construcción de los nuevos contenidos de las relaciones sociales que se van emancipando del yugo de la razón instrumental.

Deslastrados de los imperativos metafísicos de un "Sujeto" revolucionario, podemos ahora transitar la construcción de nuevos espacios de socialidad a partir de la vida cotidiana de la gente, sobre la base de las pulsiones gregarias que emanan de la praxis colectiva, conectando todo con todo: sin las pretensiones de un mega-proyecto ideológico que contendría en sí mismo la potencia moral para guiar la conducta de las personas. La gente común no es "revolucionaria" porque milite en un aparato político sino porque se hace cargo—por cuenta propia—de las implicaciones microfísicas de la trama de relaciones donde está inmerso.

A partir de allí resulta fácil realizar las conexiones de sentido con las prácticas de los otros, con las luchas y aspiraciones de gentes que están en cualquier parte del mundo. En el pasado "el partido" era el dispositivo cuya misión consistía en garantizar esta conciencia orgánica. Hoy, la idea misma de "partido" está en ruinas porque no se corresponde ya con las nuevas modalidades de intermediación de demandas políticas, y mucho menos, con la sensibilidad y horizontes de otra forma de entender la participación.

Justamente la díada participación/representación, en su más rancia raigambre Moderna, ha entrado estrepitosamente en crisis. La decadencia de la democracia liberal y su proverbial incapacidad para acompañar cualquier proyecto de efectiva justicia social en las regiones del Sur es un testimonio fehaciente del vaciamiento de la "representación" (¿Quién representa a quién?). Los rituales de la institucionalidad liberal han quedado al desnudo. Su eficacia manipuladora ya no funciona con la impunidad de otros tiempos.

La "participación" mediada por las formas institucionales tradicionales es hoy un punto de tensión de primer orden. Precisamente allí se juega el enorme desafío de innovar: nuevas formas de gestión política, una nueva institucionalidad democrática, nuevos tejidos para la participación autogestionaria en todos los órdenes, máxima autonomía de actores respecto a las lógicas burocráticas del Estado.

En la misma dirección la vieja política hace aguas porque se han roto las cadenas identitarias que aseguraban casi automáticamente la reproducción de las lógicas de sentido de la dominación. Poderosas cadenas proveedoras de "identidad" como la familia, la iglesia, la clase, el grupo, el partido, la escuela, la nación, etc. están severamente afectadas por la implosión del gran proyecto de la Modernidad. El "fin de los grandes relatos" es precisamente la crisis de esos espacios para garantizar por inercia la reproducción pura y simple del poder. "El fin de la Modernidad" planteado por Gianni Vattimo consiste en la clausura de un tipo de racionalidad que ha funcionado durante siglos como "cemento" de la cohesión social. En el terreno de lo político esta crisis se expresa abiertamente como vaciamiento de los cascarones democráticos, como saturación del discurso ideológico, como explosión de los "canales" convencionales de participación, como ilegitimidad radical de toda forma de representación.

Ello indica claramente que los desafíos de un nuevo proyecto emancipatorio tienen necesariamente que situarse más allá de esas formas típicas del discurso político de la Modernidad. Salta a la vista uno de esos retos encumbrados: producir—aquí y ahora—nuevas formas de gestión política que expresen genuinamente la emergencia de nuevos actores, la eclosión de formas inéditas de implicación en los procesos de construcción colectiva, la configuración de nuevas discursividades a tono con la intersubjetividad que va apareciendo por todos lados, en fin, la consolidación de nuevos espacios de vida en común que sólo son imaginables en el desmontaje radical de las infinitas formas de dominación que tejen la vida cotidiana en todas las esferas de la práctica social.

De lo que se trata es de construir un nuevo proyecto cultural que contenga en las profundidades de su naturaleza más íntima los antídotos frente a las perversiones del poder (que se reproduce mañosamente en cada gesto que intenta desbancarlo). Un espíritu innegociablemente crítico, la voluntad de revuelta frente a lo dado, la pulsión subversiva que se atreve frente a las consagraciones, la capacidad de transgredir lo que viene dado como "normal", son todas ellas notas distintivas de esa otra "caja de herramientas" de la que podemos echar manos para pensar los nuevos tiempos.

Un discurso político crítico puede emerger de un clima cultivado en este tono. En buena medida ese camino está siendo transitado hoy en América Latina por muchas tendencias intelectuales. Tenemos ya un valioso repertorio de análisis y propuestas que formarán parte insoslayablemente del patrimonio intelectual común con el que contamos.

Las tendencias posmodernas juegan su rol aportando una mirada crítica en relación con la debacle de la Modernidad política. De allí se nutre una valiosa discusión que aporta nuevos conceptos y nuevas sensibilidades. El debate entre las distintas corrientes del pensamiento crítico irá perfilando la agenda de este nuevo tiempo. En el punto de partida nadie tiene derechos adquiridos en esta discusión. Las ideas se irán condensando según su calidad y su performatividad. Todo lo demás está sobrando.

 Rigoberto Lanz
Sociologo, investigador, escritor, ensayista

 



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