Renta básica ó TV+ Pensiones míseras?

Publicado en General el 9 de Diciembre, 2005, 14:27 por floreal
Prioridad en nuestro gasto: billones para TV en vez de Sanidad
 
Dijimos ayer que "ya se podría pagar una Renta Básica con el déficit público que seguimos acumulando por la Televisión" (en "RB eImpuestos -echando cuentas de primeros pasos- aquí y ahora", http://www.nodo50.org/reformaenserio/articulos/enero2005/NumerosRentaBasica.pps)...
Hoy echaron más cuentas y añaden: “El gasto de las televisiones autonómicas podría financiar la deuda del sistema sanitario”. Pues eso, salud!  PGP
 
" La vergüenza de las televisiones públicas * 

Bien nos lo dijo José Hernández en sus muy inteligentes Consejos de Martín Fierro: “Si la vergüenza se pierde, jamás se vuelve a encontrar”. Ése es el problema de la creciente y disparatada red de televisiones públicas que tenemos en España. Primero perdieron el oremus en lo que afecta a sus contenidos y programas y, no contentas, se han desvergonzado en el más absoluto y doloso de los despilfarros. Así es desde hace veinte años, cuando a más de los canales de TVE sólo existían los autonómicos —también del Estado— catalanes y vascos. Ahora, ya en vísperas de completar el mapa de la insensatez con la incorporación de las televisiones de Asturias, Aragón, Extremadura y Murcia, el problema adquiere dimensiones de catástrofe y, lo que es peor, ni tan siquiera suenan las campanas del escándalo ante tan costoso fenómeno. El diario ABC publicaba ayer, sobre esto, un interesante trabajo de Juan Francisco Alonso. El colega, después de revisar los correspondientes Presupuestos públicos, llega a una espeluznante conclusión: “El gasto de las televisiones autonómicas podría financiar la deuda del sistema sanitario”. A eso hemos llegado.

El Ente publico RTVE, él solito, tiene ya una deuda acumulada de 7.500 millones de euros [Nota de Re(d)eS= ¡un billón doscientos cincuenta mil millones de pesetas, esto es, lo mismo que costarían la suma anual de dos millones de Subsidios de Paro más para los desempleados que hoy no lo están cobrando, por ejemplo, ...o una elevación -hasta las 'pensionres mínimas individuales"- para otros dos millones de personas jubiladas que hoy sólo perciben "con cargo a su cónyuge" complementos miserables!] y, además de competir deslealmente en el mercado publicitario con las televisiones privadas existentes, disfruta de una subvención pública que el próximo año superará los 600 millones de euros. Las televisiones autonómicas no le van a la zaga. Este año nos costarán, además de las ayudas encubiertas que diseñan los gobiernos que las controlan, más de 1.200 millones de euros.

Debe añadirse a la consideración, para abundar en la esencia de un mal tan costoso como perverso, que no pueden establecerse grandes diferencias de conducta entre unas televisiones y las otras. Las tenemos controladas por el PSOE, por el PP, por el tripartito catalán, por el bipartito gallego y por el PNV, que en el País Vasco se produce una versión laica del misterio de la trinidad, y, ni aun siendo fino en la observación, se encuentran entre ellas grandes matices diferenciales. Todas, con mínimas diferencias de intensidad, se consagran al culto del poder dominante en su jurisdicción y, arrebatadas en la absurda guerra de las audiencias, producen programas chabacanos, rastreros e indeseables, que, de quedar reservas de vergüenza en los adentros de sus responsables políticos, ya estarían cerradas a cal y canto.

Con todo, puede discutirse hasta el aburrimiento sobre la adecuación de sus contenidos a lo que se espera que sea un “servicio público”, pero debe ser instantáneo el rechazo tras la contemplación de sus cuentas. El acierto de Juan Francisco Alonso en su buen trabajo de ABC radica, precisamente, en la comparación. Cuando todos andamos asustados por el déficit de la Sanidad resulta que, ¡zas!, bastaría con suprimir la bazofia intelectual que, con muy pocas excepciones, nos suministran las teles públicas y ya cuadrarían las cuentas, éstas sí que fundamentales, del organismo encargado de defender nuestra salud.

Dado el consenso existente entre las cumbres de los partidos políticos para mantener, sin grandes modificaciones, el estatus actual de la televisión pública, a los ciudadanos/espectadores sólo nos queda el derecho al pataleo y, para mayor desesperación, muy limitado porque no encontraría cauce para su expresión en esas televisiones que nos cuestan un congo y no valen la energía eléctrica que consumen.

La televisión pública en España, una gran vergüenza, es la gran evidencia de la degeneración democrática que, impulsada por el vigente sistema electoral, nos ha convertido en una partitocracia central con satélites centrífugos."                         * (MMF, ED-051205)