Gallardón contra 'Los encartelados' más memoria histórica de Arias y Villameriel

Publicado en General el 11 de Octubre, 2008, 12:13 por floreal
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En tiempos del crudo franquismo el amigo Gonzalo Arias publicó una "novela-programa" desarrollando la utopía fición de su propuesta. El guión entonces allí expuesto (a raíz de que, cediendo a presiones internacionales, Franco acababa de conceder a los habitantes en la ex-colonia de Guinea Ecuatorial derecho para elegir a su Presidente, y al fin había triunfado en las elecciones el candidato de la oposición) era que, por estar prohibido aun en España el derecho de manifestación colectiva, saliéramos a la calle de uno en uno protestando como "personas anuncio" con el fin de iniciar una reacción en cadena de multitudinaria "no violencia activa" creciente que terminara tumbando la dictadura (ver Texto más Documentos de su puesta en práctica: www.noviolencia.org/publications/encartelados.pdf ).

Y según reza la sentencia del Tribunal de Orden Público, que con fecha 12/02/1969 lo condenó a la cárcel por ello, "B) Cumpliendo este anunciado proyecto, el día 20 de octubre último el citado procesado ARIAS BONET, sobre las 12 horas y 30 minutos, cubrió su torso con dos carteles idénticos, de 30 x 50 cms., en los que había puesto 'En nombre del pueblo español (deseoso de seguir el ejemplo cívico de los guineanos) pido respetuosamente que se convoquen elecciones a la Jefatura del Estado' y, en vertical, 'No violencia'; además, por si le eran arrancados los carteles, pintó sobre la piel de su pecho, dorso y brazos las mismas frases, y de tal guisa empezó a pasear lentamente por la acera derecha de la calle de la Princesa de esta ciudad, desde Moncloa, en dirección a Plaza de España, siendo detenido a la altura de la calle Alberto Aguilera, habiendo despertado la curiosidad de los transeúntes durante su caminata, pero sin que con ello se hubiera alterado la normalidad en aquella zona. C) Sobre las 13 horas del mismo día el inculpado FÉLIX VILLAMERIEL ANTOLÍN, quien no conocía a Arias, pero había leído su obra, empezó a caminar por la misma acera de la misma calle y en la misma dirección portando otros dos carteles que ponían "No a la violencia", siendo detenido en la Plaza de España..."

Ahora, enardecido sin duda por esa moda rediviva del despotismo ilustrado -"¡todo para el pueblo pero sin el pueblo!..."- que acaba de justificar la machada de otro nuevo "Decretazo" (y esta vez para endilgar a nuestra sanísima patronal bancaria cierta medicina preventiva que demandó, mediante apoyo con unas inyecciones masivas de crédito hasta más de 8 billones de pesetas), "...Gallardón, tan ilustre y culto, prohíbe el 'hombre-anuncio' pero no hace nada contra la creciente mendicidad que aflora en las calles madrileñas. Para él, en este caso, es mejor pedir que trabajar (...) por alguna extraña razón, Gallardón y su cercana Ana Botella consideran "indigno" ganarse el pan haciendo publicidad en vivo, incluso repartiendo octavillas publicitarias. Esas actividades, según su criterio, son peores que muchos anuncios televisivos ignorantes de que los espectadores no son estúpidos. Esta medida del alcalde de Madrid sería cómica si no fuese una prohibición, otra limitación a la libertad...

Otro asunto que suele provocar referencias a la dignidad de la persona son los concursos de belleza, muy resentidas asociaciones feministas dicen que una mujer que expone su cuerpo para ser evaluado no es mujer y se denigra por participar. Las concursantes, aspirantes a modelos, critican esta crítica porque pretende quitarles un muy lucrativo modo de vida que no tiene nada de indigno. Más bien todo lo contrario, porque la belleza es algo que debe celebrarse...

Vivimos tiempos de lo 'culturalmente correcto', una tiranía... que incide en 'defender la dignidad de la persona' y lo único que pretende es limitar el más esencial de sus atributos: la libertad (...) Es decir, la persona es persona cuando puede decidir qué hacer con su vida. Y da igual que uno decida disfrazarse y ponerse a hacer malabarismos en un semáforo de Las Ramblas o ponerse a trabajar para un banco que no siempre actúe de forma limpia (...) Porque, puestos a hablar de indignidades, podría extenderme hasta el infinito señalando las que diariamente cometen señores como el presidente del Gobierno, el jefe de la Oposición, los secretarios generales de los distintos partidos o los políticos en general. No por ello dejan de ser, todos ellos, personas dignas y, casi todos, humanas.

En definitiva, Gallardón o esas asociaciones feministas no son nadie para decidir cuál es la dignidad de esta o aquella ocupación. La dignidad personal, por el contrario, es algo que tiene que ver con cada persona, con nuestra conciencia o con nuestro sentido del ridículo o de la vergüenza. Cuando alguien quiere prohibirnos -o imponernos- algo en defensa de nuestra propia dignidad, echémonos a temblar porque eso es absolutismo en estado puro. Y esa es, trágicamente, la dirección hacia la que tienden las nadas ideológicas de nuestros días." = http://www.estrelladigital.es/ED/diario/45792.asp

Lo que no quieren ni en Madrid ni en las demás "realidades nacionales" del Reino de España, hoy como hace 40 años, es ver que seamos capaces de decirles ¡no! Que podamos llegar a ser "personas anuncio" y, sacudiéndonos las anestesias del mensaje único con su "todo está bien y no nos costará nada",  echarnos "¡a la calle, que ya es hora!"... Pero a repartir, en vez de tanta propaganda de colorines con la que se nos abruma (y que pagamos repercutida en el consumo por los gastos de publicidad más otro beneficio industrial para su empresa difusora, mercantil, como "prensa gratuita regalada"), nuestra propia COMUNICACIÓN VERAZ. Así sea.

Contra esto y aquello para seguir resistiendo, rabiosa mente, irreductibles al derrotismo de tanto meternos pánico con lo vendido como 'irremediable' en su callejón sin salida de las crisis; levantados otra vez tras cada nueva caída, sin dejarles que acaben sus cuent@s atrás, "...me niego a admitir que solo sea posible gobernar y desear ser gobernado de acuerdo con los modelos supuestamente democráticos en uso, a mi ver, pervertidos e incoherentes, que no siempre con buena fe cierta especie de políticos trata de convertir en únicos y universales, con promesas falsas de desarrollo social que apenas consiguen disimular las egoístas e implacables ambiciones que las mueven. Alimentamos los errores en nuestra propia casa, pero nos comportamos como si fuésemos inventores de una panacea universal capaz de curar todos los males del cuerpo y del espíritu de los seis mil millones de habitantes del planeta. Diez gotas de nuestra democracia tres veces al día y seréis felices para siempre jamás. En verdad, el único verdadero pecado mortal es la hipocresía" = http://cuaderno.josesaramago.org/2008/10/08/volviendo-a-la-vaca-fria/

Ea, con mucha salud para los legítimos desacatos a toda dirección suicidadora... y alegría: ¡abajo lo que mata hoy, viva la inteligencia!
Pegepé