7 de Noviembre, 2008


¿Con lengua o sin lengua?

Publicado en General el 7 de Noviembre, 2008, 16:03 por floreal
"... Sobre el 'Manifiesto por la Lengua Comun': La censura contra la
politizacion de un problema politico nos llegó en múltiples tonos y énfasis,
desde las admoniciones del presidente del gobierno y adláteres hasta el
cauteloso retroceso de algunos firmantes acongojados (¿se dice así?) por la
fuerte marejada que levantó el texto. Otros prefirieron distanciarse
señalando que el asunto lingüístico no corre prisa, pese a que todos los
días se están dictando normativas discriminatorias y hay miles de padres que
tienen que educar a sus hijos ya, no el próximo milenio. Para ellos lo de
rescatar la lengua común del país no apremia (llevamos después de todo
décadas perdiéndola), comparado con la crisis económica, la violencia de
género o -sobre todo- los desafueros norteamericanos en Iraq. Además, se
trata de una reivindicación inoportuna, porque compromete al gobierno y
denuncia a la oposición, además de 'radicalizar' a los nacionalistas, que
son, como ya se sabe, irritabile genus: si se les concede lo que piden lo
ensanchan y desbordan hasta el abuso, si se les niega se enfadan y se
convierten en nacionalistas más rabiosos todavía. No hay forma de darles
gusto y por eso hay cada día más, porque todo el mundo quiere apuntarse al
partido al que se le permiten los caprichos [...]



Tomen nota: quienes reclamamos que haya igual opción para estudiar en
castellano o en la lengua regional en las autonomías bilingües, los que
queremos que las declaraciones institucionales, los formularios oficiales o
la información vial sea en ambas lenguas, los que pedimos que los ciudadanos
puedan comunicarse con la administración en cualquiera de ellas y que en los
comercios o negocios privados cada cual elija la que prefiera... somos
monolingüistas rabiosos; en cambio quienes imponen la lengua cooficial como
única vehicular de la enseñanza (la famosa inmersión lingüística), los que
rotulan las vías públicas sólo en ella o no facilitan impresos oficiales más
que en ella (y en inglés, llegado el caso), los que convierten el
conocimiento de esa lengua en un mérito predominante para cualquier cargo
administrativo (hasta el punto de vedarlos a quienes no la dominen, aunque
estén mejor preparados profesionalmente que los demás)... ésos son
bilingüistas respetuosos e intachables. ¡Vaya, hombre! [...]



En realidad, salvo por la virulencia, no me chocan demasiado los rugidos de
los intelectuales nacionalistas o para-nacionalistas, que en estas
cuestiones suelen ser bastante maximalistas y poco dados a matices. En
cambio no deja de parecerme mal síntoma para nuestra democracia que
bastantes intelectuales no nacionalistas (cuyas alarmadas confidencias
contra los estragos del provincianismo separatista he compartido tantas
veces) no se hayan decidido finalmente a suscribir un manifiesto que parecía
hecho a la medida de sus habituales reclamaciones. Se me ocurren varias
explicaciones para este abstencionismo a menudo vergonzante. Primera y más
elemental, los apremios de la supervivencia: los que trabajan en medios de
comunicación radicados en autonomías de predominio nacionalista o cercanos
ideológicamente a los intereses gubernamentales (que por el momento parecen
proclives al nacionalismo salvo en cuestiones de financiamiento autonómico)
no quieren 'significarse' -como me reprochaba mi madre que yo hacía durante
el franquismo- para ahorrarse problemas laborales o de convivencia. Pueden
ser simples aprensiones, pero no está el panorama económico del país como
para correr riesgos. Pero ¿y aquellos otros cuya posición en el ranking de
ventas les excluye de esos temores tan vulgares?



Les haré una confidencia: la mayoría de los intelectuales que conozco,
incluso los más anticlericales, pertenecen a la orden mendicante. No
mendigan dinero, no, pero sí reconocimiento público, honores, academias,
espacio preferente en los suplementos literarios o en los programas de radio
y televisión más atendidos. Quieren ser no sólo muy vistos sino también bien
vistos, al menos por parte de las fuerzas vivas. De modo que tienen buen
cuidado de no desagradar nunca a los 'suyos', para asegurarse al menos un
canal de homenajes. Muchos de ellos son admirables por su arte y talento,
pero padecen esa infantil debilidad, casi conmovedora. Tomar una actitud que
les indisponga a la vez con las autoridades nacionalistas y estatales, así
como con gran parte de la izquierda y hasta de la derecha, es pedirles
demasiado. ¿Y si les confunden con los de la acera (política) de enfrente y
se les olvida en el reparto de galardones o aplausos? En fin, cosas humanas
y comprensibles aunque también -como casi todo lo comprensiblemente humano-
algo tristes..."



[Fernado Savater] = http://www.letraslibres.com/index.php?art=13301