ZP: dejar Irak, seguir en Afganistán; o tra verdad incómoda del Reino de España

Publicado en General el 23 de Noviembre, 2008, 16:41 por floreal

La cosa no puede resultar tan difícil de ver, ni tampoco será esta la primera vez en que cada cual deba decidir si acepta que Fuerzas Armadas españolas permanezcan con otra 'Comunidad Internacional frente al Terrorismo...' pagada y mandada –"en nuestro nombre", ¿no?- para ocupar territorio "exterior" (tanto a nuestro país como a la UE e, incluso, a la OTAN...) pero incluido dentro de un Estado supuesto soberano del Oriente asiático...

Qué burla que quienes tras aquel terrible 11-M del terrorismo islámico tenían clarísimo lo 'suicida' de haberse apoyado por este Reino la invasión del Irak gobernado por un laico Sadam Hussein, a cambio, rehusen ver hoy otras conexiones (para nada inciertas) entre Bin Laden o sus suicidas en la red global de Al Qaeda y –precisa mente...- Afganistán.

Sólo cada vez que allí sufrimos alguna nueva baja como hace poco (¡va ya por 87 la trágica cuenta!) nos marean con viejos cuentos de música 'humanitaria', hasta que poco después vuelven como si nada -prietas las filas del consenso junto a Bush: PPSOEtc.- tras cuanto diga ese súper 'Boss' único de fotos tan codiciadas en las Azores como por el G-20[+3]

Sin embargo no se ha visto a nadie todavía desmentir los argumentos que algunas muy pocas voces mantuvimos al respecto hace ya dos legislaturas; y aun pueden repasarse sendos Manifiestos firmados en Septiembre de 2001 (desde cierta plataforma de 'Cultura Contra la Guerra': ¡nada que ver con esos otros 'más vendidos' pesoebristas que presumen de apoyar al Poder gubernamental de turno so pretexto de que así defenderían mejor víctimas lejanas en los tiempos o el espacio... mientras, aquí ahora, no se recatan al incitarnos a una severísima persecución policiaca y judicial de aquellos últimos de la fila 'sin papeles' entre nuestra pobre inmigración que desregularen algún libre mercado 'top manta' callejero para 'rebajarnos' cualquier reproducción u obras artísticas –acusándoles como supuestos reos del mismo 'pirateo' que, sin embargo, nos han hecho sufragar a todos ya con su 'impuesto reaccionario'...- por el 'canon digital' de la SGAE!), verbigracia =
 - 'Con la guerra y el terror no se construye la paz':
      www.rebelion.org/hemeroteca/internacional/manifiesto300901.htm
 - 'Los bombardeos contra Afganistán son, además de ilegítimos, ilegales':
      www.nodo50.org/derechosparatodos/Areas/Guerrano.htm

Y la cuestión se replanteó con claridad especial hace 4 años, al repetir más detalladas las mismas razones, con motivo de nuestra retirada en Irak = ver  'Del enviar tropas españolas al Afganistán: crónica sobre una decepción anunciada':
     www.nodo50.org/reformaenserio/articulos/julio04/editorial.htm

Por fin, "casi sin excepciones, los medios de comunicación de este país trataron la información sobre la muerte de otros 2 soldados españoles ocurrida en Afganistán hace pocos días de modo extrañamente coincidente: nuestros compatriotas habían sido 'asesinados', pues habían sido víctimas de un 'atentado terrorista'. Constatar que todos los indicios confirman que se trató de algo por completo diferente no resta un ápice de mérito ni de valor a Juan Andrés Suárez García y a Rubén Alonso Ríos, ni disminuye en nada el profundo dolor que sentimos por su pérdida: solo sirve para entender por qué murieron ambos militares y por qué hay un riesgo manifiesto de que algo similar vuelva por desgracia a producirse antes o después.

La pura y simple verdad es que cuando dos soldados que circulan en una vehículo blindado componente de una columna militar mueren como consecuencia de un ataque en una situación de conflicto bélico abierto desde hace varios años solo una versión falseada de las cosas permite seguir hablando de 'asesinatos y atentados terroristas'. Y es que, como todos los que están desplegados en Afganistán, nuestros soldados participan -con diferentes misiones, ciertamente- en la guerra (civil) que, desde hace años, asola aquel país.

Eso, y no otra cosa, es lo que debería haber aclarado anteayer en el Congreso de los Diputados la ministra de Defensa, en lugar de servirse del lenguaje perifrástico que el Gobierno emplea siempre que trata de tal asunto: «Afganistán vive una violencia terrorista generalizada», dijo Carme Chacón para disfrazar una verdad ya inocultable: que Afganistán libra una guerra civil y nuestros soldados participan en uno de sus bandos. Si la violencia se ha generalizado, como reconoce la ministra, es que estamos ya en un escenario diferente al de los ataques terroristas.

El Gobierno debería asumirlo de una vez y debería aclarar, en consecuencia, con algo más que enfáticas proclamas, porque considera ahora que «lo único que no puede hacer un político responsable es abandonar Afganistán», como afirmó el lunes la ministra, cuando, en una situación -la de Irak- en la que lo que había en juego era algo casi idéntico, estimó todo lo contrario: que no cabía otra opción que una 'Retirada inmediata de las tropas'.

¿La diferencia estriba únicamente en que en un lugar (Irak) el mandato de la ONU era más que discutible y en otro (Afganistán) es claro y manifiesto? ¿O es que existe, a juicio del Gobierno, además de esa razón, alguna otra que justifique tratar los dos conflictos de un modo opuesto? La amenaza, «alta o extrema» según Chacón, que viven en Afganistán 778 soldados españoles exige imperiosa y urgentemente del Gobierno aclarar esta cuestión."

   [Roberto Blanco Valdés, 'Salir de Irak, seguir en Afganistán', 19.11.08] =
     www.lavozdegalicia.es/opinion/2008/11/19/0003_7325752.htm

Y es que "la intervención armada de Estados Unidos y Reino Unido (coaligados para/desde su 'Operación Libertad Duradera'...) en Afganistán es considerada 'legal' a la luz del Derecho Internacional, pero fue un caso vidrioso pues el ataque a Estados Unidos procedía de una organización privada aunque amparada de forma evidente por el Gobierno de un Estado (aunque había dos gobiernos de hecho); la identificación del Gobierno talibán de Afganistán como el protector del Al-Qaeda era, ya en aquel momento, poco discutible. Tras los actos terroristas del 11-S, el Consejo de Seguridad de la ONU calificó los hechos como agresión que amenazaba la paz y seguridad internacionales reconociendo derecho a legítima defensa «de conformidad con la Carta» (art. 51) aunque sin concretar el Estado que debía asumir la respuesta de legítima defensa (Resolución 1368 de 12.9.01) ni autorizar expresamente uso de fuerza.

Es bien sabido que la invasión y ocupación de Afganistán por ejércitos de EEUU y Reino Unido no fue ni está siendo una modélica utilización de fuerza armada de conformidad con la legítima defensa, tal como lo regula el art. 51 de la Carta de NN.UU e interpreta la Corte Internacional de Justicia. Ante una agresión atípica, legítima defensa atípica por la coalición, de acuerdo; con respuesta no inmediata sino demorada, y no subsidiaria, como prevé el art. 51 de la Carta, sino alterando el orden lógico de sus previsiones, ya que primero usó la fuerza el agredido y, a toro pasado, asume la situación el Consejo de Seguridad. Éste no adoptó las medidas de respuesta colectiva hasta meses después del 11-S, una vez invadido Afganistán y derribado el régimen talibán, mediante Resolución 1386 de 20 de diciembre de 2001 en la que se autoriza una Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF). Bajo ese paraguas jurídico hay que cobijar la presencia de las FF.AA de España (y otros países) en Afganistán.

En ningún momento las Resoluciones de la ONU sobre la ISAF utilizan el adjetivo de 'Misión humanitaria'; ni en esa ni en posteriores Resoluciones como la última adoptada en septiembre de 2008, la 1452. Porque se trata de una situación de guerra, diversas resoluciones piden a las fuerzas afganas, a la ISAF y a la coalición 'Operación Libertad Duradera' que respeten normas de la guerra (derecho internacional humanitario). Sólo así aparece el término «humanitario» ligado a Afganistán, para que apliquen el derecho de la guerra. Están en Guerra. Es una misión para dotar de «seguridad» a Afganistán, al pueblo afgano y a sus autoridades y entrenar a sus fuerzas armadas y de seguridad, a la presencia misma de ONU, a la coalición 'Operación Libertad Duradera', etc. Y en el marco de esa misión de lograr seguridad se autoriza a los Estados que participan en la ISAF a que adopten «todas las medidas necesarias para cumplir su mandato», es decir, autoriza implícitamente el uso de la fuerza armada a las Fuerzas ONU.

Nuestras Fuerzas Armadas no cumplen una
'Misión humanitaria'; están para misiones de clara naturaleza militar en el marco de una compleja guerra. Esa misión militar no excluye otras acciones como la reconstrucción de infraestructuras y formación de militares afganos. También hay que reconocer que desde 2002 la situación bélica ha evolucionado a peor, pues se han multiplicado las fuerzas afganas que combaten tanto contra las agresivas fuerzas ocupantes de la coalición como contra la ISAF por proporcionar seguridad a dicha coalición 'Operación Libertad Duradera': además de las fuerzas talibán, el conglomerado Al-Qaeda y los yihadistas de todo el mundo, están en pie de guerra tribus locales pastunes, antiguos señores de la guerra, grupos insurgentes armados que no aceptan la ocupación o los poderosos grupos de narcotraficantes, y todos ellos manejan a placer su conocimiento del territorio.

Aunque las Fuerzas Armadas participantes en una operación de la ONU no adquieren automáticamente la consideración de combatientes, ni, por tanto, pueden ser considerados objetivo legítimo de ataque, la práctica reciente demuestra que estas Fuerzas se ven implicadas en enfrentamientos, en los cuales van a recurrir a las armas para defenderse y para asegurar el cumplimiento de su misión. Pero su misión es, no vigilar tregua ni zona neutral, o interponerse, sino ir a 'someter' los combatientes cuya causa terrorista combate la ONU. La presencia de ISAF y, por tanto, de España es en el marco del capítulo VII de la Carta (acciones coercitivas en caso de quebrantamiento de la paz). La presencia de España es legal, pero en el marco de una guerra con demasiados contendientes e intereses, llevando a cabo actuaciones militares, que si bien no son en sí mismas del cariz agresivo como las que asume la coalición 'Operación Libertad Duradera', son de clara naturaleza de combate para el que están legitimadas por la ONU para cumplir su mandato de erradicar el terrorismo y los grupos talibán y de Al-Qaeda.

La brutalidad de los terroristas talibán no exime a las fuerzas armadas ocupantes allí presentes de la obligación de medidas proporcionadas y necesarias para acabar con los rebeldes y procurar la seguridad de ese país. No hace falta recordar que Estados Unidos y Reino Unido llevaron a cabo entonces y de forma continuada, todavía hoy, innumerables violaciones de los Convenios de Ginebra y del Protocolo Adicional I (fusilamientos en masa, bombardeo de hospitales, de ciudades, etc.). Los informes periódicos del Comité Internacional de Cruz Roja son elocuentes. Los crímenes de guerra han sido constantes por parte de Estados Unidos bombardeando las aldeas y ciudades bajo la excusa de que los talibán se mezclan con la población civil. Esos bombardeos son, a su vez, un semillero de acciones armadas por parte de los grupos armados rebeldes, apoyado por una buena parte de civiles que sufren brutalidad de acciones armadas indiscriminadas por la Coalición, como ha manifestado el propio Gobierno de España a raíz de la reciente muerte en acciones de guerra, tras el ataque a un convoy militar, de dos suboficiales españoles.

La ONU, la ISAF, nuestra presencia ¿están consiguiendo sus objetivos? Los sucesivos informes de Naciones Unidas y de diferentes organizaciones humanitarias confirman el aumento de la producción y tráfico de drogas (el opio representa hoy el 60% de Producto Interior Bruto), la corrupción generalizada de las instituciones judiciales y de seguridad y la impunidad de toda la administración. Desde 2002, ¿han mejorado el respeto de los Derechos Humanos o la situación económica y social de la población? Estados Unidos debió asegurarse de que el resultado no iba a suponer un agravamiento de la situación. Informes de Naciones Unidas no dejan lugar a dudas: la situación ha empeorado notablemente.

ISAF, de la que forma parte España, está protegiendo una situación que viola masivamente los derechos de las mujeres de forma igual o más radical que en el período talibán, en el que al menos las mujeres afganas tenían un apoyo internacional (por ejemplo, Emma Bonino y su campaña «Una flor para Kabul») y ahora no tienen ese apoyo porque son los «nuestros» quienes permiten y protegen a los que siguen apaleando y tratando a las mujeres como a ganado. Estamos en Afganistán para que se dispare el analfabetismo de sus adultos (uno de los más altos del mundo); estamos allí para ver como se generalizan las hambrunas, para mantener como sea a uno de los gobiernos más corruptos que hace de Afganistán el primer productor de drogas del mundo… de verdad, ¿para qué estamos en Afganistán?"

   [Araceli Mangas Martín, 'Afganistán, otra verdad incómoda' en El Mundo, 19/11/08] =
     http://es.wordpress.com/tag/araceli-mangas-martin/

En definitiva, hoy aquí no habremos de enredarnos en demasiada palabrería de interpretación al respecto. Tenemos, para quien quiera ver la realidad, imágenes y hasta videos materialmente ya retransmisibles, 'on line'…=
     www.almendron.com/blog/
2615/afghanistans-korengal-valley