Con Violeta Parra, junto a Loiola hoy , ante Ignacio Uría: El infierno vasco

Publicado en General el 5 de Diciembre, 2008, 17:06 por floreal
Pocos días el aire se nos hace tan irrespirable cuanto lo sentimos ahora viendo a lo que las personas enfeudadas en insuperables miserias pueden hundir/se/nos: ¿cuántos de quienes hoy pregonan su 'victoria' frente a 'los violentos' por -¡¡"en homenaje" al su "compañero para tantas cosas"!!- seguir jugando como si nada, sin despeinarse frente al recién abatido y de cuerpo presente (pero que ayer, hoy o mañanana vanse arrebatados por los duelos políticamente correctos como carroñeras alimañas bien apesebradas)... resistirían tal cosa si el difunto fuera de sus mismos genes, caserío, familia? 

Hay alguna imagen de pesadillas que, más allá de toda interpretación sofística, golpea en los tuétanos de las personas más insensibles pero no sicopat(izad)as. Y esta vez fue junto a Loyola, emblema del ancestral pueblo vasco desde donde (según alardean, ante alegórica talla en madera del Santuario local, a cualquier visitante) salieron renuevos de gloria secular universal como aquellas Jesuíticas milicias que a las órdenes del Papa puso el loiolatarra Inazio por redimir el Globo para su fe u otras posteriores legiones gudariabertzales...=
www.elmundo.es/elmundo/2008/12/04/espana/1228361420.html

Oímos machacona la voz de Violeta Parra, que hoy nos llega repicada, por Julián Grimau: "Miren cómo nos hablan de libertades / cuando de ello nos privan en realidad. / Miren como pregonan tranquilidades / cuando nos atormenta su autoridad. / ¿Qué dirá el santo padre / que vive en Roma, / que le están degollando/ a sus palomas? / Miren cómo nos hablan del paraiso / cuando nos llueven balas como granizo. / Miren el entusiasmo con la sentencia / sabiendo que mataban ya a la inocencia. / ¿Qué dirá ese santo padre / que vive en Roma, / pues le están degollando/ a sus palomas? / El que oficia la muerte como verdugo / tranquilo estará tomando su desayuno / y el trigo por los sembrados / regado va con tu sangre, de URÍA, IGNACIO... / ¿Qué dirá ese santo padre / que vive en Roma, / si le están degollando / a sus palomas? / Entre más injusticias, señor Fiscal, / más fuerzas tiene mi alma para cantarlo... / Con esto se pusieron la soga al cuello: / el quinto mandamiento no tiene sello..."

Y entendemos un último análisis reciente del acosado, también él: 'Lo comprendo, para qué vamos a engañarnos: es un pájaro de mal agüero. No le demos más vueltas. Los pájaros de mal agüero se caracterizan socialmente porque les rodea el respeto formal y el rechazo real. Tal es el caso de Iñaki, por lo menos hoy, cuando ya "triunfa", si me perdonan la expresión irónica. Al principio era peor, porque se le rechazaba sin mostrarle el mínimo respeto. Su primer cortometraje le valió ciertamente un premio, pero en Nueva York, mientras que aquí le costaba su puesto en una institución pública [...] Me remito a un testigo presencial -Xabi Larrañaga, en su excelente artículo publicado en Deia, 9-XI-08: "El viernes 28 personas asistimos a la narración del exilio de 30 paisanos, lo cual demuestra que aquí todo es posible, incluso la paradoja de una sesión de cine donde hay más protagonistas en la pantalla que espectadores en la sala... Esos 30 testimonios son el reflejo condensado de infinitos dramas, pero diré más: la presencia de sólo 28 espectadores en el único sitio de Bilbao donde se puede ver el filme también es el reflejo de un drama colectivo, una indiferencia marmórea ante lo que está pasando delante de nuestras narices".

Para encontrarnos ese "no lo sabíamos" con que las víctimas de la opresión y la discriminación se ven entregadas a su suerte por los oportunistas o los cobardes no hace falta remontarse hasta el franquismo ni al nazismo: lo oímos a cada momento en España o en Europa quienes queremos hablar de la omnipresencia cotidiana del terrorismo en Euskadi, del agobio del nacionalismo obligatorio, de los abusos de la imposición lingüística, etcétera. Y no estamos hablando de fechorías ocurridas en tiempo de nuestros padres o abuelos, sino de las que pasaron ayer y siguen pasando hoy. Muchos de quienes denuncian virtuosamente la paja de resignación ante los crímenes de hace medio siglo llevan con naturalidad la viga de la suya ante los que se cometen bajo sus narices. De esto precisamente trata el documental de Iñaki Arteta [...]

Contrasta el cortés hastío que rodea a las víctimas actuales y a quienes hoy sufren todavía ahí opresiones y extorsiones, con el interés que rodea a Roberto Saviano y su interesante libro Gomorra, sobre el que acaba de estrenarse una mucho más frecuentada película.... Por decirlo con William Irish: "no quisiera estar en sus zapatos"... Pero en su nada envidiable y meritorio calvario hay cosas que a Saviano le serán ahorradas. No creo que nadie le diga -al menos en público- que la culpa de sus males es suya, por crispador y bocazas. Y no tendrá que leer en el editorial de un periódico lamentos acerca del número de camorristas presos, como debemos soportar los demás sobre la triste suerte de los mafiosos etarras: así (en Deia, 11-11-08, al día siguiente del artículo de Xabi Larrañaga, quizá para compensar) en Insensibilidad [...]

Quizá 50 o 60 años después de acabar la matanza surjan rentabilizadores literarios o cinematográficos para exponer con gallardía póstuma lo que hoy se silencia. Y a lo mejor aparece alguien con la pretensión de juzgar entonces lo que no se llevó en su día a los tribunales. Por si en ese futuro la salud no me acompaña, me uno preventivamente a los "reaccionarios" que en tal caso prefieran mirar hacia el futuro compartido que al pasado hostil. Pero en cambio hoy todavía es tiempo de dar la batalla: no para desenterrar muertos, sino para impedir que se entierre en vida en la ciénaga del silencio y la indiferencia social a quienes han padecido y padecen aun hoy mismo el nacionalismo obligatorio.' =
http://turronessurtidos.blogspot.com/2008_11_01_archive.html